El dado de las emociones: un juego para ponerle nombre a lo que sienten
—¿Cómo estuvo tu día?
—Bien.
—¿Y qué tal en el colegio?
—No sé.
Si esta conversación te suena, no es que tu hijo no quiera contarte. Muchas veces todavía no tiene las palabras, o no sabe por dónde empezar.
Para los niños, jugar es hablar
En Home Kids creemos que los niños se explican jugando. Por eso, para hablar de emociones no hace falta una gran conversación sentados frente a frente: a veces basta un dado.
No hace falta una gran conversación: a veces basta un dado.
Te compartimos el dado de las emociones, un dado armable que puedes descargar, imprimir y usar en casa.
[BOTÓN: Descargar el dado de las emociones (PDF)]
Cómo armarlo
- Descarga e imprime el PDF.
- Recorta siguiendo las líneas.
- Dobla por los bordes y pega las pestañas.
Un detalle bonito: si tu hijo te ayuda a armarlo, el juego ya empezó.
Cómo jugar
- Se sientan juntos. En la mesa, en el piso o en la cama, donde estén cómodos.
- Alguien lanza el dado. Cada cara muestra una emoción: miren cuál salió.
- Quien lanzó cuenta un momento en que la sintió. Puede ser pequeño: “Me sentí así cuando se me cayó el helado”.
- Los demás escuchan sin corregir ni dar consejos. Solo: “Gracias por contármelo”.
La regla de oro: todas las emociones son bienvenidas. Aquí no hay emociones buenas ni malas.
Y una advertencia con cariño: los adultos también juegan. Prepárate, porque tu hijo te va a preguntar cuándo te enojaste, y no vale responder “nunca”.
Tres formas de jugar según el momento
- Para los más pequeños: solo nombrar la emoción y hacer su cara o su gesto. Si sale la sorpresa, todos abren los ojos como platos. Aquí la risa es parte del aprendizaje.
- Para la ronda de la cena: cada persona lanza una vez y cuenta una cosa del día. Sin presión: si hoy no quiere contar, puede pasar.
- Para los días difíciles: cuando algo salió mal, lanzar el dado juntos y preguntar “¿esto que sentiste se parece a la cara que salió?”.
Lo que pasa cuando jugamos así
Imagina que tu hija lanza el dado y sale una emoción que ella reconoce. Cuenta que se sintió así cuando su amiga no quiso jugar con ella. Tú no corriges ni explicas: solo escuchas. Y sin darte cuenta, ya tuvieron esa conversación que no salía con el “bien” de todos los días.
Poner nombre a lo que sentimos es el primer paso para poder calmarlo. Y los niños lo aprenden mejor jugando que escuchando una explicación.
Para llevarte
- Para los niños, jugar es hablar.
- Todas las emociones son bienvenidas.
- Escuchar sin corregir vale más que cualquier consejo.
- Un dado, cinco minutos y un abrazo pueden abrir la conversación.
Seguimos jugando
En Home Kids creemos que aprender es crecer con amor, y que jugamos para entendernos. Descarga el dado, juega esta noche y cuéntanos cómo les fue. Nos encantará leerte.
[BOTÓN: Descargar el dado de las emociones (PDF)]