Descubre cómo aplicar disciplina a los niños de tres años

aplicar disciplina a los niños

¿Sabías qué los límites y la disciplina que apliquemos a nuestros hijos debe adecuarse a su edad? Una de las preguntas que muchas madres y padres se hacen es cuándo es el momento en el que debe comenzarse a aplicar disciplina a sus hijos, pues piensan que sus bebés no pueden aprender o seguir ciertas reglas.

Debemos saber que cuando el niño tiene ya cuatro años, será él mismo quien lleve el mando en las situaciones, y cambiar su actitud o conducta se volverá más complicado. Si bien es cierto que los límites y la disciplina que aplicamos en la educación de los niños deben adecuarse según la edad que tengan, el aplicarlos desde las primeras etapas es ideal para que en casa haya armonía y orden. De hecho, todos los psicólogos con los que se consulta dan a conocer que el principal problema que encuentran entre padres e hijos es la ausencia de disciplina en los más pequeños.

La etapa de los 0 a 2 años es la del descubrimiento y curiosidad, el desafío por moverse y hacer cosas por ellos mismos es enorme. En esta etapa ellos desconocen el peligro, por lo tanto, nuestra labor de disciplina debe estar centrada en la prevención de accidentes. Las rabietas o berrinches deben ser controladas mediante el consuelo; y sobre todo en esta etapa debemos considerar no ceder al “chantaje”.

De los 3 a 4 años ya son más independientes y esto los llena de orgullo, aunque a su vez tienen más ganas de probarse a sí mismos. Pueden ser frecuentes los enfados o berrinches; también es la etapa en la que pueden sentir frustración por pequeñas cosas. Debemos poner normas y límites: pocos, y sobretodo, sencillos. Para ello debemos advertir y explicar lo que ocurriría si se comporta mal, siempre con ejemplos. “Portarse mal” es un concepto amplio y poco entendible para ellos.  Las consecuencias deberán ser cortas, concisas e inmediatas, no podemos castigar al niño un día entero sin televisión pero sí unos minutos sin jugar. De esta manera se conocerán poco a poco las consecuencias de sus actos, y paulatinamente emergerá el sentido de la conciencia. Con el tiempo, podrán controlar mejor sus impulsos y disminuir las rabietas, hasta quedar en pequeños estallidos de rabia en una ocasión donde las circunstancias aún no están claras para él.

Así mismo, podemos comenzar haciéndoles entender qué es la empatía, el efecto que causan nuestras acciones sobre los demás, y enseñarles a ponerse en el lugar del otro. Hemos de continuar aplicando consecuencias educativas a las malas conductas, una opción eficaz es utilizar el “tiempo fuera” ante un mal comportamiento o berrinche. Deberemos de enseñar, por ejemplo, que no se debe golpear, gritar o molestar, sino aprender a relacionarse con sus pares de forma amable.

Deberemos tener presente que los niños funcionan mejor con refuerzos positivos, es decir, no sólo elogiar si hace lo que le pides sino también poner pequeños premios alcanzables cuando termine su comida,vaya pronto a la cama o coloque su ropa sucia en el tacho.

A modo de resumen podemos decir que hemos de comenzar a aplicar disciplina a los niños a manera de prevención y no sólo para corregirles, es decir, encontrar soluciones a posibles conflictos que puedan presentarse y no solo aplicar reprimendas cuando sientas que actúo mal o bien no te guste lo que hizo. Cumplir con nuestra palabra cuando ponemos una consecuencia a su accionar es también fundamental para aplicar disciplina a los niños. Y recuerda que es mucho mejor para la relación madre/padre e hija/o basar la educación y crianza en base a la confianza, seguridad, autovaloración y autoestima; es decir, que te obedezcan por respeto y no por miedo.

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